Un mundo perfecto es un mundo feliz, un mundo donde no existe la inestabilidad, el dolor, la soledad, el rechazo hacia la muerte. Un mundo donde todo el mundo pertenece a todo el mundo, sin lazos familiares ni amorosos, donde las relaciones humanas se resumen a la banalidad y al sexo. Un mundo donde no existe la envidia ni los sueños, donde todo el mundo ocupa su lugar en la sociedad y no desea ocupar otro mejor o más elevado. Un mundo sin enfermedades, sin vejez, sin individualismos.
Un mundo feliz, por tanto, no admite el arte, pues nace de la inestabilidad, el cambio y los sueños. El progreso es leve pues amenaza el orden. El amor está prohibido y también el miedo hacia la muerte. No existe el surrealismo pues nace de lo más hondo de nuestros deseos internos y, en un mundo feliz, ninguno de ellos está reprimido. Un mundo feliz es un mundo exclusivamente racional.
Para vivir en un mundo feliz debemos renunciar a todo ello, y muy especialmente a la libertad. Debes aceptar vivir condicionado y llevar la vida que te ha sido impuesta con feliz resignación. No puedes tener conciencia de ti mismo más que como uno de los millones de engranajes del orden social.
Seré estúpido, pero no quiero un mundo feliz. En él no existe la guerra, ni el hambre... las personas son siempre felices, desde que nacen hasta que mueren. Pero es una felicidad animal, superficial, infantil, algo que se definiría como el continuo cumplimiento de nuestros instintos y deseos, sin la necesidad de soñar con aquello que nunca hayaremos.
Prefiero esta tragedia a lo William Shakespeare que llamamos vida, en continuo cambio y experimentación. Con sorpresas, errores, alegrias y desgracias, porque la felicidad no es tal si no se tiene constancia de la tristeza.
En realidad, es sencillo saber si deseas o no un mundo feliz. Basta con plantearte que prefieres, si ser una marioneta de la sociedad, o serla del destino.
Un caballero lleva por armadura la libertad, por escudo la razón y por arma el corazón.
martes, 19 de julio de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
Holocauste.
-¡Coge la maleta!-
-¿Qué?-
-Cógela, no hay tiempo. Mete lo que puedas y vamónos o se pondrán furiosos.-
¿Qué hago? Otra vez el mismo dilema. Ya no es abondonar mi casa, ahora es resumir toda mi vida en un maleta. Me pregunto cuando acabará esto, no puede durar mucho más, no hemos hecho daño a nadie...¿no?
Israel, concéntrate en la maleta, no te disperses. Debería centrarme ahora que todo se ha vuelto más complicado.
A ver, ropa... calzoncillos, pijama, chaqueta, camisa, camiseta...¿cabrán unos zapatos? No, no caben, tendré que cuidar bien los que llevo. A ver, la bufanda de la abuela... pobre abuela, si viera todo esto... la pobre ni siquiera pensaría que Yahvé nos ha abandonado. Supongo que a estas alturas todo el mundo lo piensa. ¡Mi cuaderno de dibujos! algún día la gente pagará millones por verlos... Tengo la foto del tío Moisés, y en esta otra salgo yo con Harry, qué buen perro... lo hecho de menos. Este baúl es demasiado grande, demasiados recuerdos...eh! obras completas de William Shackespeare, juro que algún día las leeré en inglés, la traducción alemana no es muy buena, pero algo es algo. ¿Qué más? ¡El tanque blindado! como me gustaba este juguete... ¡la pluma de pavo real! y esto es... ¡una carta de la tía Rebeca! Algún día iré con ella a América, cuando haya pasado todo este follón... la cuerda del violín del abuelo, mi cuaderno de cálculo, mi erizo de arcilla... Demasiados recuerdos. No caben todos.
-Entren en el tren. ¡rápido! apéense del equipaje y déjenlo en aquella esquina, no lo necesitarán allá donde van.
¿No lo necesitaremos?¿De qué está hablando? No irán a... no, somos demasiados Isaac, no van a hacernos nada, hay mujeres, y viejos, y niños...no suponemos ningún peligro ¿no? Yo necesito mi equipaje, no pienso desprenderme de él...
-¡Mamá, ayúdame a subir!-
-Deja ahí la maleta niño.
-¡No! La necesito.
-¡Suéltala y entra en el tren!
-¿A dónde nos llevan?...¡ mi maleta! ¡démela, por favor! ¡mi tanque, mis dibujos, mi bufanda....!
Se la han llevado, se han llevado toda mi vida en esa maleta. Mamá llora. Todas las mujeres lloran, todos los hombres las abrazan, todos los niños están asustados. ¿A dónde nos llevan? Qué calor hace en este tren... ¡y cuanta gente! Esto apesta. ¡Mis pobres dibujos! tendré que pintarlos otra vez, pero...¿cómo? si también se han llevado las pinturas que me regaló papá...
El tren se mueve.
-¡Mirad! ¡En la estación! ¡Están quemando nuestras maletas! ¡Las están quemando!
¿Qué? ¿Están quemando nuestro equipaje? ¡es cierto! ¿por qué? ¡mi vida, mis dibujos, mi pluma de pavo real...! Todo arde ahora... ¿por qué?
La palabra «Holocausto» proviene de la traducción griega de la Biblia hebrea en la que el término holokaustos (ὁλόκαυστον: de ὁλον, ‘completamente’, y καυστον, ‘quemado’) traduce el hebreo olah, que hace referencia a una ofrenda completamente consumida por el fuego
-¿Qué?-
-Cógela, no hay tiempo. Mete lo que puedas y vamónos o se pondrán furiosos.-
¿Qué hago? Otra vez el mismo dilema. Ya no es abondonar mi casa, ahora es resumir toda mi vida en un maleta. Me pregunto cuando acabará esto, no puede durar mucho más, no hemos hecho daño a nadie...¿no?
Israel, concéntrate en la maleta, no te disperses. Debería centrarme ahora que todo se ha vuelto más complicado.
A ver, ropa... calzoncillos, pijama, chaqueta, camisa, camiseta...¿cabrán unos zapatos? No, no caben, tendré que cuidar bien los que llevo. A ver, la bufanda de la abuela... pobre abuela, si viera todo esto... la pobre ni siquiera pensaría que Yahvé nos ha abandonado. Supongo que a estas alturas todo el mundo lo piensa. ¡Mi cuaderno de dibujos! algún día la gente pagará millones por verlos... Tengo la foto del tío Moisés, y en esta otra salgo yo con Harry, qué buen perro... lo hecho de menos. Este baúl es demasiado grande, demasiados recuerdos...eh! obras completas de William Shackespeare, juro que algún día las leeré en inglés, la traducción alemana no es muy buena, pero algo es algo. ¿Qué más? ¡El tanque blindado! como me gustaba este juguete... ¡la pluma de pavo real! y esto es... ¡una carta de la tía Rebeca! Algún día iré con ella a América, cuando haya pasado todo este follón... la cuerda del violín del abuelo, mi cuaderno de cálculo, mi erizo de arcilla... Demasiados recuerdos. No caben todos.
-Entren en el tren. ¡rápido! apéense del equipaje y déjenlo en aquella esquina, no lo necesitarán allá donde van.
¿No lo necesitaremos?¿De qué está hablando? No irán a... no, somos demasiados Isaac, no van a hacernos nada, hay mujeres, y viejos, y niños...no suponemos ningún peligro ¿no? Yo necesito mi equipaje, no pienso desprenderme de él...
-¡Mamá, ayúdame a subir!-
-Deja ahí la maleta niño.
-¡No! La necesito.
-¡Suéltala y entra en el tren!
-¿A dónde nos llevan?...¡ mi maleta! ¡démela, por favor! ¡mi tanque, mis dibujos, mi bufanda....!
Se la han llevado, se han llevado toda mi vida en esa maleta. Mamá llora. Todas las mujeres lloran, todos los hombres las abrazan, todos los niños están asustados. ¿A dónde nos llevan? Qué calor hace en este tren... ¡y cuanta gente! Esto apesta. ¡Mis pobres dibujos! tendré que pintarlos otra vez, pero...¿cómo? si también se han llevado las pinturas que me regaló papá...
El tren se mueve.
-¡Mirad! ¡En la estación! ¡Están quemando nuestras maletas! ¡Las están quemando!
¿Qué? ¿Están quemando nuestro equipaje? ¡es cierto! ¿por qué? ¡mi vida, mis dibujos, mi pluma de pavo real...! Todo arde ahora... ¿por qué?
La palabra «Holocausto» proviene de la traducción griega de la Biblia hebrea en la que el término holokaustos (ὁλόκαυστον: de ὁλον, ‘completamente’, y καυστον, ‘quemado’) traduce el hebreo olah, que hace referencia a una ofrenda completamente consumida por el fuego
viernes, 8 de julio de 2011
Scepticisme cassés.
No creo en Dios. No creo en el Alma. No creo en la Magia. No creo en Fantasmas. No creo en Dragones. No creo en la Sociedad. No creo en el Horoscopo. No creo en el Matrimonio. No creo en la Suerte.
Pero el escepticismo que caracteriza mi ser, ese escudo de racionalidad que me vuelve invulnerable ante lo inexplicable de la vida, ve quebrarse su delicada osamenta por algo en lo que sí he creido desde que tengo memoria, o más bien por algo en lo que me he empeñado en creer.
Amor, se escribe sin H y en letras mayúsculas. Veneno de Eros, alquitrán almidonado, hermosa rosa cubierta de espinas. Dícese de aquel virus que se transmite por los besos y que crea una absurda dependencia con la persona cuyos labios hacen germinar en nosotros las alas que ivernan en nuestra espalda. Luz y Sombra. Calma y tempestad. Sentimiento humano que hace que el individuo desarrolle alas y eche a volar en la inmensidad del cosmos.
Este príncipe debe tener aun mucho Disney entre sus venas, y parece no querer cambiar de opinión con respecto al amor. Ha sufrido, ha peleado y ha perdido en más de una ocasión. Ha hecho sufrir, ha desistido y se ha rendido en alguna otra. Pero aun sigue soñando con un final a lo Romeo y Julieta, en el que el amor sigue siendo lo más poderoso del ser humano y en lo único en lo que merece la pena creer.
Dejo de remar en el río de la vida. Que sea el agua quien me lleve hasta aquella persona que pueda ver algo en mí por lo que creer en el amor. Alargaré entonces la mano y juraré proteger a aquel ser que el tiempo juró regalarme, sea princesa, musa o diosa de la muerte.
No te conozco, pero ya te quiero.
Pero el escepticismo que caracteriza mi ser, ese escudo de racionalidad que me vuelve invulnerable ante lo inexplicable de la vida, ve quebrarse su delicada osamenta por algo en lo que sí he creido desde que tengo memoria, o más bien por algo en lo que me he empeñado en creer.
Amor, se escribe sin H y en letras mayúsculas. Veneno de Eros, alquitrán almidonado, hermosa rosa cubierta de espinas. Dícese de aquel virus que se transmite por los besos y que crea una absurda dependencia con la persona cuyos labios hacen germinar en nosotros las alas que ivernan en nuestra espalda. Luz y Sombra. Calma y tempestad. Sentimiento humano que hace que el individuo desarrolle alas y eche a volar en la inmensidad del cosmos.
Este príncipe debe tener aun mucho Disney entre sus venas, y parece no querer cambiar de opinión con respecto al amor. Ha sufrido, ha peleado y ha perdido en más de una ocasión. Ha hecho sufrir, ha desistido y se ha rendido en alguna otra. Pero aun sigue soñando con un final a lo Romeo y Julieta, en el que el amor sigue siendo lo más poderoso del ser humano y en lo único en lo que merece la pena creer.
Dejo de remar en el río de la vida. Que sea el agua quien me lleve hasta aquella persona que pueda ver algo en mí por lo que creer en el amor. Alargaré entonces la mano y juraré proteger a aquel ser que el tiempo juró regalarme, sea princesa, musa o diosa de la muerte.
No te conozco, pero ya te quiero.
domingo, 3 de julio de 2011
Suicidaires oiseaux.
Pájaro de por vida encerrado, alimentan tu celda las mentiras, el amor, el metal y el alabastro.
Quiere llorar espuma para oler el mar, quiere tararear fados en el oeste, allá en el Atlántico, donde muere Portugal.
Y sueña con salir, para poder discutir con las flores, bailar cual arlequín y retar a los gorriones.
Mira sin mirar, a través de su jaula de alambre, de su metálica catedral, pensando en danzas de fuego, en trenes sin vagones, en el perfume que dejan las ballenas muertas en el mar.
Un día dejó de comer alpiste y el otro dejó de cantar, solo quería nectar de bemoles y música de azahar.
Una noche el pajarillo, cesó al fin de respirar, se volvió su corazón de hielo y sus piernas de cristal.
Salió así de su jaula en alegre y ligero volar.
¡Vuela alma de pájaro suicida, vuela libre de la soledad!
Quiere llorar espuma para oler el mar, quiere tararear fados en el oeste, allá en el Atlántico, donde muere Portugal.
Y sueña con salir, para poder discutir con las flores, bailar cual arlequín y retar a los gorriones.
Mira sin mirar, a través de su jaula de alambre, de su metálica catedral, pensando en danzas de fuego, en trenes sin vagones, en el perfume que dejan las ballenas muertas en el mar.
Un día dejó de comer alpiste y el otro dejó de cantar, solo quería nectar de bemoles y música de azahar.
Una noche el pajarillo, cesó al fin de respirar, se volvió su corazón de hielo y sus piernas de cristal.
Salió así de su jaula en alegre y ligero volar.
¡Vuela alma de pájaro suicida, vuela libre de la soledad!
martes, 21 de junio de 2011
Muses de l'air.
Solo somos materia, materia transportada por el viento. Él nos conduce por el mundo, nos alimenta de deseos y luego nos los arrebata de forma delicada y contundente. Una daga de aire, sutil y silenciosa, que penetra en el cuerpo y te roba la sangre, igual que se roban determinados besos.
La musa era aire, aire moldeado por el viento en una figura femenina de inexplicable atractivo. Una nariz afilada, cual ensenada de tierra en el mar de sus miradas. Un cabello puro de ramas de esparto. Un deseo que el viento se llevó igual que trajo.
¡Qué se queme Chicago y alimente el incendio el ron de contrabando! ¡Qué ardan también los laureles en los que se convirtieron las musas olvidas! ¡Qué me preparen un globo con el que viajar a los confines del mundo! ¡Qué vuelva Soledad y que se vaya Esperanza con sus crueles mentiras!
Y a pesar de todo, el mundo seguirá girando, y volverá a llenarse de palomas de asfalto, primeros besos, musas de aire y lesbianas que hablan francés en las buhardillas. Seguirá saliendo el sol y seguirá ocultándose, aunque en algunos casos la noche siga siendo eterna.
Y yo acabaré por levantarme, salir a la calle y respirar el viento estival con rebeldía. Me tumbaré en el cesped, leeré tragedias de Shackepeare para acostumbrarme a la vida y a sus finales no tan felices, preocupándome sólo de cuantas nubes tienen forma de primate o de como de fría estará el agua de la piscina.
Puede, incluso, que consiga arrancar la madera de esta infortunada flecha de Cupido, pero la punta metálica de la saeta continuará incendiando mi corazón y despertando estas pesadillas surrealistas con las que os aburro en cada entrada.
A veces esas musas que se volatilizan en el viento, se pasan por burdeles como el de las letras ciegas, movidas quién sabe si por la curiosidad o por la entropía. Es por ello por lo que se las puede transmitir inquietudes tales como la de "no sé si encontrareis un artista que os quiera y os necesite tanto como yo".
La musa era aire, aire moldeado por el viento en una figura femenina de inexplicable atractivo. Una nariz afilada, cual ensenada de tierra en el mar de sus miradas. Un cabello puro de ramas de esparto. Un deseo que el viento se llevó igual que trajo.
¡Qué se queme Chicago y alimente el incendio el ron de contrabando! ¡Qué ardan también los laureles en los que se convirtieron las musas olvidas! ¡Qué me preparen un globo con el que viajar a los confines del mundo! ¡Qué vuelva Soledad y que se vaya Esperanza con sus crueles mentiras!
Y a pesar de todo, el mundo seguirá girando, y volverá a llenarse de palomas de asfalto, primeros besos, musas de aire y lesbianas que hablan francés en las buhardillas. Seguirá saliendo el sol y seguirá ocultándose, aunque en algunos casos la noche siga siendo eterna.
Y yo acabaré por levantarme, salir a la calle y respirar el viento estival con rebeldía. Me tumbaré en el cesped, leeré tragedias de Shackepeare para acostumbrarme a la vida y a sus finales no tan felices, preocupándome sólo de cuantas nubes tienen forma de primate o de como de fría estará el agua de la piscina.
Puede, incluso, que consiga arrancar la madera de esta infortunada flecha de Cupido, pero la punta metálica de la saeta continuará incendiando mi corazón y despertando estas pesadillas surrealistas con las que os aburro en cada entrada.
A veces esas musas que se volatilizan en el viento, se pasan por burdeles como el de las letras ciegas, movidas quién sabe si por la curiosidad o por la entropía. Es por ello por lo que se las puede transmitir inquietudes tales como la de "no sé si encontrareis un artista que os quiera y os necesite tanto como yo".
sábado, 18 de junio de 2011
Bouteille.
Coja una botella. Da igual si es de agua, de vino, de aceite... pero preferiblemente que sea de vidrio o de cristal. Colóquesela en la boca y grite todo aquello que le oprime. Hable de su frustración en su entorno, en su familia, en sus estudios, en el amor... Respire de vez en cuando, pero no deje que se le escapen las palabras.
Desahóguese, suelte todo por lo que sufre en esa puta botella.
Suplíquela, insúltela y haga que sus lágrimas la bañen por completo.
Intente recomponer su orgullo herido, todos sabemos que nadie como usted es tan orgulloso y que, por lo tanto, sufre más con cada prejuicio, con cada impedimento, con cada barrera que se interpone en su camino.
Dígala todo eso a la botella, dígala que somos seres superficiales y que lejos quedó ya la utopía infantil de que la belleza está en el interior.
Coméntela como no entiende que le puedan pasar cosas malas a la gente buena, y que Dios, el karma y el destino son una absoluta gilipollez.
Grite entre las cristalinas paredes de la botella, que el mundo es un lugar injusto y salvaje, que todo depende de la suerte y que la vida cada vez tiene menos sentido.
Confiésele que ha dejado de creer en todo, que el deseo no es tal si nunca hay una mínima posibilidad de que se cumpla, que la esperanza solo complica las cosas, que la razón es debil, el amor superficial, y el valor solo para aquellos que no tienen nada que perder.
Cuando haya terminado, cierre la botella con un tapón de corcho, colóquese en un lugar elevado, tire la botella al vacío y contamine aún más el medio ambiente con los trozos de vidrio y con sus pensamientos podridos. Quizá sobre algo de cristal para sus venas.
Desahóguese, suelte todo por lo que sufre en esa puta botella.
Suplíquela, insúltela y haga que sus lágrimas la bañen por completo.
Intente recomponer su orgullo herido, todos sabemos que nadie como usted es tan orgulloso y que, por lo tanto, sufre más con cada prejuicio, con cada impedimento, con cada barrera que se interpone en su camino.
Dígala todo eso a la botella, dígala que somos seres superficiales y que lejos quedó ya la utopía infantil de que la belleza está en el interior.
Coméntela como no entiende que le puedan pasar cosas malas a la gente buena, y que Dios, el karma y el destino son una absoluta gilipollez.
Grite entre las cristalinas paredes de la botella, que el mundo es un lugar injusto y salvaje, que todo depende de la suerte y que la vida cada vez tiene menos sentido.
Confiésele que ha dejado de creer en todo, que el deseo no es tal si nunca hay una mínima posibilidad de que se cumpla, que la esperanza solo complica las cosas, que la razón es debil, el amor superficial, y el valor solo para aquellos que no tienen nada que perder.
Cuando haya terminado, cierre la botella con un tapón de corcho, colóquese en un lugar elevado, tire la botella al vacío y contamine aún más el medio ambiente con los trozos de vidrio y con sus pensamientos podridos. Quizá sobre algo de cristal para sus venas.
miércoles, 15 de junio de 2011
Arts.
Cuando mis ojos se abrieron los jeroglificos nublaron mi vista y Egipto olía a polvo y a muerte. Decidí huir y me refugié en los mármoles del partenón, para abrazar el oro y el marfil de la sabiduría y viajar a Roma en las alas de la Victoria de Samotracia. Contemplé la destrucción de un imperio desde el Coliseo y la expansión del dios de los cristianos en el Circo Máximo. Lloré la pérdida desde Santa Sofía de Constantinopla mas me sequé las lagrimas en la mezquita de Córdoba y en los porticos apocalípticos cristianos.
Respiré por fin en Milán el aroma a piedra del gótico, recordando, nostálgico, el tañir de las campanas de Notre Dame. Y ví llegar de nuevo a mi Grecia y a mi Roma en la Italia del renacimento, mas lo hice siempre oculto en alguna iglesia florentina, en la capilla sixtina, en la sonrisa de la Gioconda o en la inquietante mirada del David.
Viajé al Barroco con las almas del Greco, y Bernini me transformó en Laurel. Bailé en Versalles el compás de los claroscuros de Caravaggio. Respiré en Madrid las atmosfera de las Meninas.
Inauguré con mi presencia el museo del Prado, probé el sabor de la libertad en los fusilamientos del tres de mayo e incluso creo que fuí devorado por Saturno ante la atenta mirada de Goya. Escuché el sonido del viento peinar el duro metal de la Torre Eiffel y palpé la carne flácida y modernista de la Sagrada Familia.
La luz del impresionismo cambió mi perspectiva del mundo, mientras una parte de mí moría entre la locura, la oreja y los girasoles de Van Goht, para ser resucitada finalmente en un beso de mármol de Rodín.
Geometricé el dolor con el Guernica y lo expulsé con un grito expresionista desde algún puente de Oslo. Y solo cuando los relojes comenzaron a deshacerse entre elefantes y cisnes, y todo a mi alrededor se resumió en una lata de sopa, solo entonces me dí cuenta de que todo era un sueño y fue necesario soñarlo para despertarme. Yo era el arte y creo que todos lo somos cada vez que lo admiramos.
"A un hombre le podemos perdonar que haga algo inútil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente. Todo arte es perfectamente inútil." Oscar Wilde.
Respiré por fin en Milán el aroma a piedra del gótico, recordando, nostálgico, el tañir de las campanas de Notre Dame. Y ví llegar de nuevo a mi Grecia y a mi Roma en la Italia del renacimento, mas lo hice siempre oculto en alguna iglesia florentina, en la capilla sixtina, en la sonrisa de la Gioconda o en la inquietante mirada del David.
Viajé al Barroco con las almas del Greco, y Bernini me transformó en Laurel. Bailé en Versalles el compás de los claroscuros de Caravaggio. Respiré en Madrid las atmosfera de las Meninas.
Inauguré con mi presencia el museo del Prado, probé el sabor de la libertad en los fusilamientos del tres de mayo e incluso creo que fuí devorado por Saturno ante la atenta mirada de Goya. Escuché el sonido del viento peinar el duro metal de la Torre Eiffel y palpé la carne flácida y modernista de la Sagrada Familia.
La luz del impresionismo cambió mi perspectiva del mundo, mientras una parte de mí moría entre la locura, la oreja y los girasoles de Van Goht, para ser resucitada finalmente en un beso de mármol de Rodín.
Geometricé el dolor con el Guernica y lo expulsé con un grito expresionista desde algún puente de Oslo. Y solo cuando los relojes comenzaron a deshacerse entre elefantes y cisnes, y todo a mi alrededor se resumió en una lata de sopa, solo entonces me dí cuenta de que todo era un sueño y fue necesario soñarlo para despertarme. Yo era el arte y creo que todos lo somos cada vez que lo admiramos.
"A un hombre le podemos perdonar que haga algo inútil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente. Todo arte es perfectamente inútil." Oscar Wilde.
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